Cómo ahorrar electricidad y dinero con el frigorífico

Seguramente nunca te lo hayas planteado pero sí, puedes ahorrar dinero en la factura de la electricidad con tu frigorífico. Aunque nunca lo hayas pensado, es posible y fíjate si es importante, porque casi todo el mundo posee un frigorífico en su casa. Para comenzar has de saber que un frigorífico no actúa de una manera independiente al resto de los elementos que hay en un hogar. También hay influencia con lo que contienen en su interior. O sea, a un frigorífico le afecta lo que está tanto a su alrededor como dentro. Aquí te enseñamos cómo ahorrar electricidad y dinero con el frigorífico.

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cómo ahorrar electricidad y dinero con el frigorífico

La ubicación es fundamental

No es extraño ver los frigoríficos instalados en espacios cerrados, encajonados. De hecho, seguramente sea lo más común. Pero esto es un error. Porque si encajas el frigorífico en un rincón estás malgastando energía.

Si le das el espacio adecuado, que suele ser un margen de 10 o 15 centímetros de separación, podrás evitar un gasto de alrededor del 3% de energía. Evidentemente, el frigorífico debe estar separado de fuentes de calor, como pueden ser otro tipo de electrodomésticos (lavadoras, estufas, radiadores, microondas…) o ventanas sobre las que incida el sol.

Controlar las temperaturas

 La temperatura ideal para un frigorífico son 3 grados centígrados aproximádamente. Si lo que haces es programar a la nevera para que aporte el máximo frío posible estarás malgastando dinero y también corres el riesgo de estropear los alimentos. Cuando se trata del congelador sucede lo mismo. La temperatura más apropiada es la que ronda los 15 grados centígrados bajo cero. Debes tener en cuenta que cada grado que esté por debajo de los -15, puede suponer aumentar en más de un 1% el consumo de electricidad.

La relevancia del tamaño

Aunque haya vendedores y fabricantes que pueden indicar lo contrario, lo cierto es que contra más tamaño tenga el frigorífico, más energía consumirá porque hará falta más frío para enfriarlo.

Lo más apropiado es comprar un frigorífico que se ajuste a nuestras necesidades, esto quiere decir a la cantidad de alimentos que vayamos a guardar en él. En este sentido, cabe decir que un frigorífico no tiene que estar ni muy lleno ni muy vacío. Esto es porque los alimentos son capaces de conservar más el frío que el aire que circula por dentro del refrigerador.

Si el equilibrio es el adecuado, conseguiremos que no haya bruscas variaciones de temperatura, de modo que no se alterará el consumo de energía ni se correrán riesgos de que la comida se vea afectada y se pueda estropear. En el caso de que llenásemos demasiado el frigorífico, no circulará el aire correctamente y los alimentos estarán conservados a diferentes temperaturas, lo cual puede resultar perjudicial para su conservación.

No mantener abierto mucho tiempo

 Todo el mundo abre en ocasiones la nevera antes de tener claro qué quiere coger. Esto hace que tengamos la puerta abierta más tiempo de lo debido, por lo que se escapará el frío y forzaremos al frigorífico a gastar energía para recuperar ese frío perdido.

Esto implicará un incremento en el consumo y un gasto económico innecesario. Por aportar una referencia, cada 10 segundos en los que el aparato permanece abierto estamos aumentando el coste energético en cerca de un 1%. En el caso del congelador el coste es mayor, ascendiendo al 2% de incremento.

Usar el frigorífico como descongelador

Cuando necesitamos descongelar algún alimento, lo más adecuado es sacarlo del congelador el día anterior y meterlo en el frigorífico para que ahí dentro se produzca el proceso de descongelado.

Esto hará que el frío que se desprende del alimento durante el proceso de descongelado se quede en el frigorífico, el cual podrá ahorrar energía para mantener la temperatura. Esto puede suponer un 2% de ahorro de energía.

A la inversa, si metes en el frigo comida caliente estarás exigiendo un mayor esfuerzo al frigorífico, que para conseguir la temperatura que tengamos programada tendrá que invertir un 15% más de energía.

Envasar los alimentos. Si envasamos los alimentos correctamente tendremos varias ventajas. Al meter alimentos húmedos o agua al aire libre dentro de la nevera haremos que parte de ese agua se evapore y se pegue en las paredes. Las consecuencias son que podremos estar infestando el aparato de bacterias y malos olores, pero además podemos propiciar que ese agua evaporada se congele en las paredes y esto merme las funciones del frigo.

Cuidar los aislantes

Antes hemos hablado de la importancia de no abrir el frigorífico nada más que el tiempo necesario. Pues ahora hablamos de los aislantes del frigo. Si están en mal estado estaremos perdiendo frío y obligando al aparato a recurrir a un mayor consumo de energía para alcanzar la temperatura adecuada. una manera de comprobar si los aislantes del frigorífico están en buenas condiciones podremos colocar trozos de papel en diferentes puntos en contacto con los aislantes. Luego cerraremos las puertas.

En caso de que el papel no se sujete, es probable que los aislantes estén desgastados o mal colocados. Si es así, sustituye las bandas elásticas, a las cuales es bueno darlas un debido mantenimiento. Hay que mantenerlas limpias, porque así durarán más y cumplirán mejor su función de aislante.

Eliminar el hielo

Si en tu nevera aparece hielo, trata de eliminarlo rápidamente. Si dejas que ese hielo permanezca, el congelador no sabrá cuál es la temperatura real, por lo que es posible que comience a gastar más energía y producirá más hielo. A partir de los 3 milímetros, esa capa de hielo estará implicando un mayor consumo de energía eléctrica. Además, por supuesto, ese hielo también estará reduciendo el espacio para el almacenaje del aparato.

Mantenimiento por fuera

Los frigoríficos presentan una rejilla en la parte trasera que se denomina serpentín. Este espacio suele acumular el polvo y, si no lo mantenemos limpio, la consecuencia puede ser que se se dispare el consumo hasta cerca de un 10%.

Como has podido comprobar, si sigues todo estos pasos aquí citados puedes conseguir un ahorro considerable de energía eléctrica y, por tanto, de dinero. Sumando todas las variables puedes reducir los gastos a la mitad. Así que ponte manos a la obra y mantén tu frigorífico en unas condiciones óptimas. Tu economía lo agradecerá.

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