Cómo adelgazar en tres semanas

La voluntad y determinación son fundamentales a la hora de emprender cualquier proceso de adelgazamiento. Pero cambiar de hábitos, tanto en el los horarios como en la dieta te puede dar resultados excepcionales. Con constancia y esfuerzo, porque sin estos es imposible, es posible bajar de peso en cerca de 20 días. Aquí te exponemos cómo adelgazar en tres semanas. Ten en cuenta que el esfuerzo que realices te llevará a adquirir hábitos que luego serán más fáciles de llevar diariamente, pero no te olvides de mantener todos los buenos hábitos que adquieras en este proceso y hacerlos un estilo de vida, no algo pasajero.

 como adelgazar en tres semanas

1. El inicio. El proceso se comienza tomando datos. Debes ver cuál es tu peso y en función de ello te fijarás unos objetivos. La reducción tiene que ser gradual, puesto que bajar drásticamente de peso no es recomendable. Tampoco es conveniente pesarse a menudo, ya que puede generar obsesión y esta conducir a la frustración. El ánimo, la voluntad, las ganas son fundamentales.

2. Anotar todo lo que se come. Llevando un control de cada cosa que ingieres, en cantidades y tipo de alimentos, te permitirá conocer mejor tu cuerpo y las reacciones ante lo que llevas al estómago. Además, aquí podrás observar qué alimentos son prescindibles o cuáles se pueden sustituir. Además, una vez programada una dieta, verás cuándo no la estás cumpliendo.

3. Reducir calorías. El plan inicial para tu dieta es reducir las calorías. Esto te supondrá modificar los que vienen siendo hasta entonces tus menús. Debes iniciar hábitos como la reducción del azúcar, de la sal, las harinas, las salsas (mayonesas, por ejemplo) o los fritos. En el caso de la sal y el azúcar, ten en cuenta que los alimentos llevan sus propias azúcares y sales, por lo que generalmente son alimentos prescindibles. En cualquier caso, hay sustitutivos de ellos. Aumenta el consumo de vegetales y frutas. O sea, de productos naturales.

4. Elimina las bebidas con gas. El gas sigue siendo gas dentro de tu estómago. Debes prescindir de los refrescos (muchos de los cuales contienen cerca de media docena de cucharadas de azúcar) o las cervezas, de las bebidas con gas en general. Así, restarás calorías. Apuesta por los zumos naturales, las infusiones y el agua. Ten en cuenta que beber sacia, además de hidratar. Precisamente por ello favorece el proceso digestivo, por hidratar las heces para que recorran mejor el intestino.

5. Come más ensaladas. Las hay de montones de ingredientes para satisfacer tus gustos. Puedes introducirlas en tu dieta como entremeses o incluso como desayuno. Deben ser ingeridas diarias. Recuerda no aliñar con grandes cantidades, sobre todo, de sal y vinagre. Un alimento perfecto para el aderezo es el limón.

6. Comidas menos abundantes. Reduce la cantidad de cada comida y haz que sean más en número a lo largo del día. Debes comer cinco veces al día (desayuno, a media mañana, comida, merienda y cena) y aproximadamente cada tres horas, para favorecer que tu estómago esté el mayor tiempo posible en funcionamiento. Trata de que los horarios siempre sean los mismos cada día, para que tu cuerpo adquiera una rutina.

7. Comer en casa. En casa podrás controlar las comidas, fuera es más complicado, porque no podrás medir las cantidades y las preparaciones (aliños, cantidades de aceite, método de elaboración…). Además, la tentación de saltarse los hábitos será más fuerte. Un consejo para no encerrarse en casa es comer antes de salir, de este modo, se te ves obligado a comer algo fuera de casa por necesidad, no necesitarás tanta comida para saciar el hambre.

8. Hacer ejercicio. Las pautas alimenticias ayudan, sin duda, pero compaginadas con la práctica de ejercicio es lo mejor, lo más saludable para perder peso, porque, entre otras cosas, evitarás la flacidez. Los especialista aconsejan media hora de ejercicio físico al día.

9. Masticar lento y mucho. Dedica un tiempo a comer. No lo hagas a toda prisa. Masticar con calma y hacerlo muchas veces en cada bocado es lo más recomendable. Así evitarás que tu estómago tenga que hacer sobreesfuerzos y digestiones más pesadas. El estómago empieza a transmitir saciedad al cuarto de hora, por eso es bueno comer despacio, para evitar meter más comida de la necesaria.

10. Descansar correctamente. El descanso es fundamental para el bienestar y los ciclos del cuerpo. Para acostarse y dormir se ha debido de hacer la digestión, por lo que es aconsejable comer al menos dos horas antes de meterse en la cama. No dormir bien resta el apetito y este se dispara más adelante. Lo que sucede es que se pasa por alto el desayuno y luego el cuerpo reclama un atracón. Incide en la apetencia de azúcar y grasas. Para evitarlo, es mejor administrar la comida.

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