Cómo mantener el calor en invierno

Cuando llega el invierno la preocupación es mantener el calor, porque no hay nada más incómodo que tener frío. Además del malestar, el frío trae consecuencias como las enfermedades. Si quieres saber cómo mantener el calor en invierno debes saber que el cuerpo tiene partes que son más sensibles, son más susceptibles de padecer de las bajas temperaturas, por eso es conveniente prestarlas atención. Aquí te proponemos una serie de trucos que te servirán para estar caliente.

Cómo mantener el calor en inviernoPor la mañana. Nada más despertarse y levantarse de la cama el cuerpo se ve afectado por el drástico cambio de temperatura al que es sometido. Por eso es bueno masajearse la cara, con ello lograremos que se estimule la microcirculación. El proceso es frotarse primero las manos, a fin de calentarlas. Una vez que estén calientes, coloca una en cada mejilla y haz masajes en ellas para posteriormente subirlas hacia la frente. Luego pasa las manos por las orejas y por el cuello. Es bueno repetir esto hasta en cinco ocasiones.

También debes de hacer cinco repeticiones masajeando los costados de la nariz, el movimiento debe ser de arriba hacia abajo y terminarás masajeando las cejas siguiendo la línea de las mismas. Por último, masajea las orejas con movimientos circulares empleando los dedos índice y pulgar. Al igual que en los anteriores casos, repite en cinco ocasiones el ejercicio. Por último, cuando vayas a salir a la calle piensa en cubrirte la cabeza, puesto que por esa zona se escapa la mitad del calor corporal.

A lo largo del día. Como se ha dicho anteriormente, los cambios bruscos de temperatura afectan a la microcirculación. Para conseguir esa aclimatación corporal es positivo atender a las extremidades. En este caso, lo conveniente es masajearse los pies, dado que el calor que ganemos en esa parte del cuerpo se extenderá hacia el resto de las partes. Con este ejercicio se consigue energía.

Hay que comenzar por los dedos de los pies, para a continuación pasar a las plantas, que se masajearán con los dedos pulgares o las palmas de las manos. El movimiento debe de nacer en los dedos de los pies y terminar en los talones. Con ello no solo optimizarás la circulación, sino que además también podrás aliviar la tensión acumulada.

Respecto a las manos, crúzalas y frótalas palma contra palma. Para saber cuándo ha surtido efecto el masaje debes sentir hormigueo, lo cual te hará saber que la circulación de la sangre ha mejorado. Luego envuelve los dedos con una mano y sigue masajeando.

Por la noche. En este momento del día es saludable atender a otras partes del cuerpo, como son los riñones y el vientre. Son zonas que no están expuestas porque permanecen cubiertas por la ropa, pero son zonas sensibles que necesitan mantenerse calientes. En el caso del vientre, el frío produce un estrés que se acumula ahí. Por eso es bueno calentarlo. Para ello por una mano encima de la otra y sitúa ambas por debajo del ombligo. Cuando las hayas colocado debidamente, realiza giros en el sentido de las agujas del reloj. En este caso, repite cinco veces el ejercicio.

Para la zona de los riñones, un área de suma importancia, puede realizar golpes suaves en la zona inferior de la espalda con el puño cerrado. Realizar en diez ocasiones, las cuales serán suficientes para percibir el calor que se produce en la zona de la pelvis.

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