Cómo tener un vientre plano

Los milagros no existen, reducir el peso de forma radical y conseguir de la noche a la mañana un vientre plano es cuestión de cambiar de hábitos. Y no se trata simplemente adelgazar, en otros casos no es esa la cuestión. A veces se trata de conseguir que el vientre no se hinche por diversas cuestiones, como la retención de líquidos o de gases. Aquí te invitamos a modificar las rutinas para que conozcas cómo tener un vientre plano. Lógicamente, como con todo lo que se quiere conseguir en la vida, la voluntad es imprescindible, pero ten en cuenta que solo será necesaria hasta que hayas logrado cambiar de hábitos. Luego te resultará más sencillo.

Cómo tener un vientre plano

– Ejercicio abdominal. Para evitar la flacidez es recomensable ejercitar el abdómen. Una rutina de ejercicios es lo más apropiado para el endurecimiento. Combinar series de repeticiones de 40 segundos con intervalos de 20 segundos de descanso en lo más apropiado. La tablas o bancos abdominales son una buena opción para el correcto ejercitado.

– Ejercicio físico. El ejercicio físico en general, ayuda a reducir el peso y mantenerlo. Además, favorece el proceso de digestión. El sobreesfuerzo no es aconsejable, pero el ejercicio relajado, como el correr, trotar o caminar ayudan en el proceso digestivo.

– Masticar mucho y lento. Cuando se inicia el proceso del comer y los alimentos entran en la boca es bueno incidier en este punto. Masticar mucho y bien, o sea, no tener prisa al hacerlo, es positivo para el estómago, que podrá hacer la digestión de una manera más cómoda al ser los trozos de comida más pequeños. Además, haciéndolo así, lento, sin engullir, se evita que entre aire en el estómago, lo cual hincha.

– Disminuir el consumo de sal. La sal se emplea como potenciar de sabor, pero acostumbrarse a comer con menos sal hará que finalmente nos acostumbremos y que también se pueda disfrutar de los sabores. Es cuestión de adaptar al cuerpo. La sal favorece la retención de líquidos y ayuda, por tanto, a hinchar el vientre.

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– Recurrir a las especias. Se ha dicho que lo aconsejable es tomar pequeñas cantidades de sal, entre otras cosas, porque los alimentos contienen su propia sal. Asimismo, hay alimentos, como las especias, que pueden potenciar y realzar los sabores de las comidas, pero que, además, también ejercen como digestivos. Es el caso del perejil, cardamomo, anís o comino.

– Controla la ingesta de fibras. La fibra es saludable. Más que eso, es imprescindible para toda dieta. Si bien, excederse en el consuno de fibras también puede traer consecuencias que atañen al vientre. Comida en exceso uede causar inflamación debido a que puede generar complicaciones en el proceso digestivo.

– Beber agua. Más allá de que la hidratación es básica en el cuerpo humano, en el caso concreto del vientre influye y mucho. No beber mucho líquido hace que las heces se endurezcan por sequedad y sea más complicado que pasen por el intestino. Esa ralentización del proceso hará que tardemos más en expulsar los desechos y que sintamos ese hinchazón. Además del agua, los zumos naturales ayudan en el proceso, como también los caldos.

– Evitar bebidas con gas. Las aguas con gas siguen actuando en el intestino. Más allá de la incomodidad que generan para el cuerpo, generan hinchazón. Estas bebidas con todos los refrescos carbonatados o, por ejemplo, la cerveza. Además, es aconsejable evitar beber con pajita, puesto que provoca que penetre más aire en el estómago.

– Consumir tés e infusiones. Son elementos que colaboran en el proceso de digestión. Al igual que beber es recomendable, estas bebidas hidratan y además poseen sabor. Hay cantidad de variedades, por lo que encontrar una de tu gusto es cuestión de probar. Aconsejable puede ser el té verde o una infusión elaborada con jenjibre y canela en rama.

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– Leche con prudencia. Al igual que las infusiones ayudan, la leche puede que no. De hecho, hay muchas personas que son intolerantes a la lactosa y lo desconocen. Quienes lo son, padecen inflamaciones en el estómago, aunque sea en pequeñas cantidades la ingesta de lácteos. En este caso, puedes probar con alimentos lácteos pero que no tengan lactosa. Y no solamente la leche tiene lactosa, también alimentos como el pan, los embutidos o las patatas fritas poseen este tipo de azúzar que es la lactosa.

– Control con ciertas verduras. Coliflor, brócoli, repollo y coles de Bruselas son alimentos que hinchan y producen ventosidades. La alta cantidad de fibra que albergan estas verduras y la rafinosa hacen que sean alimentos complicados a la hora de digerir. No se trata de dejar de consumir este tipo de verduras englobadas como coles, sino de saber sus efectos, acompañarlos de otros alimentos más digestivos y moderar su consumo.

– Medir las grasas. Las grasas saturadas y los ácidos grasos poiinsaturados complican las digestiones, favoreciendo el hinchazón y los gases. Al igual que con las coles, no se trata de no consumir, sino de consumir con moderación.

– Aceleradores naturales de digestión. La bromelina es un acelerador natural de las digestiones. La piña y la papaya, consumidas naturales, favorecen las digestiones. Hacen sentir menos pesadez. Otros alimentos de este tipo son los arándanos, los espárragos o las alcachofas.

Fuente: El País

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