Estas son las cosas de las mujeres que los hombres odian

En ocasiones las apariencias engañan y con el paso del tiempo la persona con la que convives o compartes una relación de amor saca su verdadero ser. Es en ese momento cuando te das cuenta de que estás con una persona que no es lo que era y a partir de entonces puede que no te guste. En otros casos, esa persona simplemente a primera vista ya sabes que no es la persona con la que quieres compartir tu vida porque su manera de ser no te atrae. Hablando sobre los gustos de los hombres, suelen darse unos estereotipos de las mujeres que no les gustan. Aquí te mostramos algunos tipos de maneras de ser que no gustan. Estas son las cosas de las mujeres que los hombres odian. Hay tipo de personalidad que el caso del rechazo también suele darse con el sexo opuesto.

las cosas de las mujeres que los hombres odian– Asfixiante. Son mujeres que de manera permanente tienen que estar en contacto con su pareja y en todo momento deben saber dónde está esta y qué está haciendo. Generalmente controlan con el teléfono móvil el paradero de su pareja, a la que bombardean a preguntas para averiguarlo todo. Además, tienen la peculiaridad de que suelen utilizar las redes sociales para demostrar cuánto quieren a su pareja. Será para que todo el mund ose entere y se aleje. Si pudieran, montarían un GPS en su pareja para tener un control absoluto sobre lo que hace y dónde está.

– Celosa. En muchas ocasiones, las asfixiantes son celosas. Las celosas ejercen como si fueran detectives y están todo el día buscando información, registrando y revisando todo. Tratan de aprovechar momentos en los que su pareja no está para revisarlo todo, el teléfono, el correo electrónico, los cajones… Viven constantemente amenazadas por la sombra de un posible engaño y eso las conduce a ver cosas que no existen. Suelen reclamar las contraseñas de todo para tener control pleno. En caso de que no se den, acusarán a la pareja de falta de confianza o de estar escondiendo algo.

– Mandona. Son una especie de sargentas. Mandan constantemente. Ordenan todo el día lo que se debe hacer y lo que no y cómo se debe hacer todo. No se las puede discutir ni rebatir nada. Obedecer es la única manera de tenerlas satisfechas. Se creen en poder de la verdad absoluta e imponen su criterio. Jamás aceptan que se las pueda decir que no a algo.

– Problemática. Son esas mujeres que viven constantemente enfadadas. En cada momento o situación pueden encontrar una excusa para malhumorarse. Están dispuestas a montar un jaleo en cualquier situación, porque parecen estar aguardando para poder saltar y tener una bronca. Conciben los conflictos como la gasolina de la relación. Para tenerlos, incluso manipulan conversaciones o se inventan cosas. Hacen lo que haga falta para poder seguir enfadándose.

– Radical. Es la clase de mujer que no sabe vivir en pareja, porque toman las decisiones de cada cosa y lo hacen de manera rápida y sin realizar consultas con su pareja. Este tipo de mujer es incapaz de mantener una reflexión porque se guian por sus sensaciones y sus impulsos. Eso sí, creyendo además que siempre tienen la razón. De ahí que consideren que no necesitan debatir nada.

– Sabionda. Viven en poder absoluto de la verdad, por lo que se sienten superiores al portar la razón. Con sus maneras y sus palabras siempre reducen la figura de la pareja, porque los argumentos válidos en cualquier discusión son los de ellas. No aceptan nada que no proceda de ellas, de sus pensamientos. No consienten las conversaciones profundas porque se molestan y se vuelven agresivas.

– Desesperada. Es la mujer que tiene una meta en la vida y todo lo que hace gira en torno a la consecución de ella. La prioridad es tener matrimonio e hijos. Todo el día están a vueltas con el mismo asunto. No son capaces de aparcar esa idea por un momento y sus conversaciones siempre hablan del futuro como familia ideal.

– Hipersensible. Estas mujeres son chantajistas emocionales, porque siempre están llorando para proyectar sus emociones y se destrozan ante cada situación, buscando la atención de la pareja, que generalmente suele ceder cuando ve rota a su chica. Pero para los hombres, lo que al principio puede resultar conmovedor, acaba cansando. La debilidad de quien llora cada dos por tres asusta.

– Interesada. Suelen generalmente ir detrás de la cartera de algún hombre. Están pensando en qué tipo de vida puede ofrecerles el hombre. Pero no sentimentalmente, sino materialmente. Buscan ser mantenidas y para ello persiguen a alguien con una buena cuenta bancaria. Las interesa ir de compras, el coche, la ropa que visten, el tamaño y la ubicación de la casa, posicionamiento social…

– Superficial. Las que son interesadas suelen ser también superficiales. Se trata de mujeres que únicamente buscan lo material. El aspecto físico es sumamente importante, la belleza. Todos sus esfuerzos van dedicados a lucir tipo. No son nada sencillas, porque tienen que sentirse más que las demás. Son incapaces de mantener conversaciones profundas porque están vacías de contenidos. Son todo envoltorio.

– Sin independencia. Son mujeres que son incapaces de hacer nada sin sus amigas. A cada paso que dan en la vida tienen que realizar consultas a las amigas. Cuentan todo de la relación a las amigas. Son incapaces de hacer un plan en pareja sin llamar a alguna amiga.

– Infiel. Son inconformistas porque nunca encuentran al hombre de sus sueños. Por eso buscan fuera de la relación lo que no tienen dentro de ella. No asientan la cabeza y en cualquier momento serán a principal causa de la ruptura de la relación.

– Princesa. Son mujeres mimadas y consentidas por sus padres que con el transcurso de los años y el avance de la edad no cambian. Necesitan ser el centro de atención en cada momento, por ello tiene que tener al lado a alguien servicial para que las atienda. Han nacido princesas y necesitan servidores alrededor. No mueven un dedo para hacer labores. Delegan todo.

– Exitosa. Este tipo de mujer, aunque su forma de ser no sea mala, suele generar miedo en el hombre, porque pensará que estará relegado, subordinado en la relación, debido al éxito de la mujer. Quienes odian a este tipo de mujer generalente son machistas. Estos hombres no conciben que existan mujeres que pueden ser independiente, autosuficientes, con capacidad de decisión, poderosas y profesionales.

Fuente: In Perfectas

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