Las 10 normas no escritas más raras del mundo a la hora de comer

Cada cultura tiene sus particularidades, entre ellas, normas o leyes que incluso no están escritas, pero que sin embargo se imponen en la sociedad. En este artículo se van a tratar concretamente sobre esas reglas que pueden llamar la atención y que se llevan a cabo a la hora de comer.

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A continuación te ofrecemos las 10 normas no escritas más raras del mundo en el momento de comer. Una vez que las conozcas te asegurarás de no cometer errores cuando salgas de viaje y dejes tu cultura aparcada por unos días. De hecho, hay estudios que demuestran que la gastronomía es uno de los factores que más influyen a la hora de decidirse por un destino para las vacaciones. Hay refrán popular que, a modo de prevención para no cometer errores, dice: “Allá donde fueras, haz lo que vieras”.

El cuchillo es un peligro. El cuchillo, en sí, puede resultar un peligro, sobre todo si se está en Francia y delante nuestro, en el plato, tenemos lechuga. En el país de los galos la lechuga no debe cortarse con un cuchillo. Allí es preferible elegir unas tijeras o incluso cortarla con las manos, pero el cuchillo está prohibido. La razón es que antiguamente los cuchillos podían ser de plata y se oxidaban, además de que se oscurecían al entrar en contacto con el vinagre para el aliño. Es cierto que de esto hace un montón de años, pero la tradición perdura con el paso de los años, hasta el punto en el que actualmente sigue vigente esta costumbre.

Comen todos y uno paga. Como el anterior caso hacía referencia a Francia, un país que es considerado como poseedor de una de las mejores gastronomías del mundo, aquí se sigue con otro caso que afecta a situaciones a la hora de comer. En Francia, cuando se va a pagar una comida, se debe de hacer con una sola cuenta. Fragmentar la factura es algo que sienta mal, un mal gesto. Además, se considera que hablar de dinero sobre la mesa es de mala educación, por lo que uno de los comensales se debe hacer responsable en solitario de la factura de la comida. O sea, comen todos pero la cuenta completa la paga uno.

Los jóvenes, a la cola. Seguro que en alguna boda o bautizo se os ha dado el caso de que los más jóvenes comen dentro de un horario diferente al de las personas adultas e incluso son esos jóvenes los que marcan los horarios y los tiempos de las comidas. Vayamos ahora a este caso concreto. En Corea del Sur posee una especial trascendencia el culto a la figura de las personas adultas. El respeto a estas es uno de los pilares culturales. Esto también sucede cuando llega la hora de comer. En Corea del Sur, a la hora de sentarse en la mesa para comer, las personas más mayores son las que empiezan a probar bocado. Si algún joven prueba la comida antes que alguna persona más madura, será considerado como una gran falta de respeto.

Exclusivamente la mano derecha. Esta es una tradición sumamente extentida por el planeta Tierra. En lugares como India, Oriente Medio o zonas de África, para comer solo se puede emplear la mano derecha. Donde se practica esta tradición, la mano derecha es la única de la que uno se puede servir para llevarse los alimentos a la boca. La causa es que la mano izquierda está reservada para otro tipo de actividades, como por ejemplo usarla para la higiene personal. En estos sitios es tal la obligatoriedad del cumplimiento que, en caso de no poder emplear la mano derecha para comer, es mejor rechazar la comida y quedarse en ayunas. Lógicamente, para las personas zurdas es un problema de un considerable calado…

La sal y la pimienta que trae el plato. Hay muchos cocineros que afirman que la clave del éxito de un gran plato es saber aderezarlo en su justa medida. De hecho, la sal, por ejemplo, es un potenciador de sabor que, bien empleado, permite elaborar platos más sabrosos. Pero en Portugal hay que tener cuidado con este asunto. Cuando el plato llega a la mesa, debe rechazarse la idea de solicitar sal o pimienta para añadirla al plato. En caso de hacerlo, se considera que se está faltando al respeto al cocinero, que puede interpretar que le falta sabor a su comida y que, por tanto, no posee el criterio para dar con la medida exacta de sus aderezos.

Agua o vino y pizza para cada uno. En este caso, la peculiaridad llega desde Italia, donde la gastronomía es uno de los más preciados tesoros del país. Es por esta relevancia que se le otorga a la comida en Italia por lo que las costumbres son variadas. Por ejemplo, en el país de las pizzas por excelencia, no es aconsejable pedir queso extra para una pizza, porque puede considerarse una falta de respeto. Resulta grosero, como también lo es compartir la pizza con otra persona. Allí cada pizza es para una sola persona. Además, en los restaurantes se aconseja pedir únicamente vino o agua para comer, ya que en caso de pedir otra bebida puedes ser considerado un inexperto en la gastronomía.

Nunca llenar tu propio vaso. En Japón, aunque en este caso también puede extrapolarse a otras civilizaciones o culturas, cuando llega la hora de rellenar un vaso, nunca debes hacerlo con el tuyo. Si lo haces, puede que seas visto como alguien que padece adicciones. Lo que se debe hacer es rellenar el de las personas que comparten la comida con nosotros, y luego esperar a que sea otro el que rellene nuestro vaso. En el acto en sí de rellenar el vaso, cuando se realiza el gesto la etiqueta de la botella debe estar mirando hacia el techo. Por último, nunca comiences a beber si no están todos los vasos llenos.

El ruido es fundamental. Este caso seguramente muchas personas lo habrán podido contemplar en alguna película. En Japón, los fideos, cuando se comen, se deben sorber. Pero además de sorber, es fundamental realizar el mayor ruido posible durante se dan los sorbidos. El motivo que argumentan los japoneses es que esta manera de degustar los fideos permite saborearlos mejor, también hace que se enfríen antes y, por último, y como más importante que los dos argumentos anteriores, es que el ruido demuestra el aprecio que se le da al plato. O sea, sorber de manera ruidosa es una manera de hacerle ver al cocinero que se está satisfecho con su comida.

Prohibido untar. Así como hay países en los que untar un trozo de pan con la salsa restante es como una tradición, en China y el algunas otras zonas de Asia es todo lo contrario. En China no se deben rebañar los platos, a pesar de que hay lugares del mundo en los que hacerlo es significado de agradecimiento por la comida. En China y otros lugares de Asia, limpiar el plato puede representar el mensaje de que la comida ha sido escasa en cuanto a cantidad. De modo que si no quieres disgustar a nadie, no untes en el plato.

El último paga. Aunque parezca increíble, en Armenia, cuando alguien se sirve el último trago de una botella, paga la siguiente botella. Ahora imaginarás que ningún restaurante recoge una sola botella vacía… Pero lo cierto es que es un gesto de educación servirse el último trago y hacerlo con uno mismo. Especialmente si se trata de una comida de trabajo y buscas causar una buena impresión.

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