Los 10 comportamientos que debes evitar en una entrevista de trabajo

Una entrevista de trabajo puede cambiar tu vida. Acorde a esta trascendencia, debes tener un comportamiento ajustado a la relevancia del momento, por eso debes cuidar todos los aspectos. Uno de ellos es tratar de evitar gestos o posturas que puedan ser contraproducentes y te resten opciones de adquirir ese nuevo trabajo que buscas. Para evitarlo, te exponemos los 10 comportamientos que debes evitar en una entrevista de trabajo. El lenguaje corporal, aunque no lo creas, puede resultar determinante.

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1. No sentarse correctamente. No apoyar la espalda en el respaldo puede hacer que quedes encorvado o dar sensación de desgarbo. Esto resta seriedad a tu imagen. Puede incluso catalogarse como una falta de educación. Aunque estés nervioso, guarda la compostura. Sentarte bien puede incluso transmitir sensación de tranquilidad. Si te apoyas sobre una mesa por estar incorporado hacia adelante corres el riesgo de jugar demasiado con las manos como fruto de tu nerviosismo y eso no favorece en tu imagen. Tampoco reclinarse demasiado ya que puede transmitir desinterés.

2. Ser exagerado. No está mal acompañar un discurso con gestos corporales, de hecho, transmiten autoconfianza, seguridad, pero estos tampoco deben ser desmedidos, porque puedes causar irritación o impresión de sobreactuación. Trata de controlar los gestos y hacer que no sean bruscos.

3. Mirar la hora. Echar un vistazo a la hora, ya sea el reloj o teléfono móvil, puede causar una sensación de falta de interés, aburrimiento o impaciencia por terminar la entrevista. Ten en cuenta la importancia del momento y lo prioritario que resulta para ti, por lo que, evítalo a toda costa.

4. Cruzar los brazos o las piernas. En el lenguaje corporal, cruzar los brazos puede transmitir lejanía entre los interlocutores y lo que buscas es mostrar confianza. Por eso, para no cerrarte y aflorar tu sociabilidad, no cruces los brazos. Respecto al cruce de piernas, es una postura que puede proyectar falta de educación y seriedad.

5. La sudoración. Por supuesto, si vas a una entrevista de trabajo, preocúpate de no llegar con manchas de sudor. Lo mismo sucede con las manos. Es normal que puedan sudar con el nerviosismo del momento, pero seguramente a tu entrevistador no le gustará notar la sensación de una mano sudada. Evidentemente, puede pensar en falta de higiene. Hay trucos para evitar esa sudoración. Mojar las muñecas con agua fría es un remedio. Por cierto, el apretón de manos debe ser fuerte, mostrando seguridad y confianza. No dejes la mano muerta al extenderla.

6. No mirar a los ojos. No evites el cruce de miradas. No evites la mirada del entrevistador. Fija tus ojos en los suyos. El contacto visual es uno de los aspectos más relevantes para transmitir confianza. Evitar esa mirada proyecta inseguridad y lejanía entre los interlocutores. Es una faceta muy común en las personas mentirosas, y no quieres que piensen eso de ti, ¿verdad?

7. No transmitir tranquilidad. Los gestos bruscos muestran nerviosismo, como también tener algún tic con las manos, no dejar de moverlas, por ejemplo haciendo girar o golpear con un bolígrafo constantemente. No debes tocarte el pelo o la cara de manera impulsiva. Todo esto denota falta de control sobre uno mismo. Y lo que pretendes dar a mostrar precisamente es control sobre una situación de nerviosismo. Una circunstancia que se puede dar en tu nuevo trabajo.

8. No sonreír. Estar constantemente sonriendo transmite nerviosimo, pero esto no quiere decir que no sonrías. De hecho, debes hacerlo, porque esa es una característica de las persona afables y con vitalidad. Mantenerte serio en todo momento puede proyectar distancia.

9. No respetar el espacio. No te acerques demasiado al entrevistador. No te excedas en la confianza. Por ejemplo, evita un abrazo u ocupar su lado de la mesa. Esta es una futura relación laboral y, como tal, hay que ser próximos pero con medida.

10. Esconder las manos. Las manos son un crucial elemento del lenguaje corporal. recuerda lo dicho anteriormente, no las muevas demasiado, apoya tu discurso con ellas pero hazlo con medida. Cuando no te sirvan para reafirmarte, tenlas sobre la mesa o en los reposabrazos, por ejemplo, cuando sea el turno de palabra del entrevistador. Eso sí, no las escondas detrás tuyo ni debajo de la mesa.

Fuente: Yahoo

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