¿Persigues la relación perfecta? Evita esto

La exposición al paso del tiempo de cualquier relación de pareja aumenta la posibilidad de ponerse en peligro. No es lo que nos gustaría, pero es así, porque con el transcurso del tiempo se van adquiriendo costumbres por ambas partes que pueden resultar contraproducentes para la relación. Lo ideal cuando se quiere dar continuidad a una relación es trata de evitar este tipo de hábitos que aquí te exponemos. Si eres consciente de que en tu relación se dan algunos de ellos, lo primero es reconocerlo para poder así tratar de modificar los comportamientos. Si buscas preservar el amor y alcanzar la felicidad, lucha contra este tipo de rutinas. Seguro que la vida en pareja te resultará mejor, más saludable, podrás vivir más a gusto y prolongar la vida de tu relación. ¿Persigues la relación perfecta? Evita esto.

relación perfecta1. No prestar atención. Tal vez directamente no prestes atención a tu pareja o uizás pienses que prestas atención pero puede que no sea la suficiente. Plantéatelo. ¿Te gustaría que a ti te prestaran más atención? Pues a la persona con la que convives, también. Siempre se puede ser más atento y esto lo agradecerá la persona que tienes a tu lado. En ocasiones, cada una de las dos personas atiende a sus necesidades de forma individual y en esos momentos, uno no está prestando atención a la otra persona. Si lo hacéis de manera frecuente, tratad de cambiar los hábitos, porque esto puede degenerar en que, aunque compartáis el mismo espacio, no os hacéis cómplices de vuestras cosas particulares. Fomentar el diálogo es imprescindible. No solo se trata de compartir espacio físico, sino también los detalles de la vida de cada uno.

2. Escatimar en elogios. A todo el mundo le suenan bien las palabra agradables. No se trata de estar todo el día destacando las virtudes de cada uno, pero sí hacerlo con frecuencia. La confianza en ocasiones conduce a la pérdida de la transmisión de elogios, cariños y situaciones agradables. Hacer válida a la persona que tienes a tu lado aumenta el ánimo, la moral y la autoestima. Si logras alzarlos, esto te repercutirá para bien. Si de verdad te gusta la persona que tienes a tu lado, basta que apeles a tus sentimientos y los proyectes. Si para elogiar consideras que tienes que mentir, tal vez no estés con la persona que más te puede gustar. En este caso tal vez el amor haya desaparecido ya.

3. Rivalizar. La competencia, comparar lo que hace uno y otro cada dos por tres, daña a la relación. En tu casa no vives una carrera, sino un sentimiento de apoyo mutuo. De correr, corréis la misma carrera, por eso no se trata de que tu pareja falle para que tú ganes la carrera. Si puedes, impulsa a tu pareja, porque si ella gana, tú ganas. Hay que aceptar que no hay dos personas iguales, al menos, no es una necesidad para alcanzar la felicidad en pareja. En esa diferencia está la complementación, lo cual hace que, como vínculo de personas, podáis ser superiores a lo que sois de manera individual. Estar pendiente de quién hace más o mejor las cosas de una vida en pareja no es saludable. Hay qe esforzarse por ofrecer lo mejor de cada uno y ayudar al prójimo. La factura de este comportamiento será positiva para ambos.

4. Proyectar palabras huecas. Cuando se hablar se debe decir con sentimientos y convicción, sino, estarás tratando de satisfacer pero sin creer verdaderamente lo que se dice. Esto, tarde o temprano, saldrá a la luz como palabras sin fondo, vacías, huecas. Al hablar hay que escuchar al corazón y atenderlo, porque así no se proyectarán mentiras o palabras sin fondo. Si hay algo de lo que no eres capaz, sé sincero y no mientas ni hagas promesas que te resultarán imposibles de cumplir.

5. No escuchar. A todo el mundo le gusta ser escuchado y atendido. Si eres de los que hablas sin dejar hablar, evítalo. Sentirse comprendido es fundamental para favorecer vínculos e imprimir fortaleza a la relación. Dejar opinar y no interrumpir ni sobreponer palabras a las de tu pareja es lo ideal. Hay que saber cuándo hablar y cuándo callar. Así, os facilitaréis la comprensión y llegaréis a convivir de una menara más saludable, porque alcanzaréis consensos y acercaréis puntos de vista y opiniones. Esto evitará discusiones y peleas.

6. No dialogar. Una cosa es saber escuchar y otra es no hablar. Las personas sentimos la necesidad de que se interesen por nosotros y para eso hay que hablar, realizar preguntas y atender. Así, podrás ofrecer opiniones con el fin de facilitar la resolución de los problemas que pueda tener la persona que tienes a tu lado. Te facilitará la vida a ti y a tu pareja. Debe ser recíproco. Si lo hace el uno, invitará al otro a hacer lo mismo, a ayudaros mutuamente mediante el diálogo. Tu opinión debe ser importante para la otra persona y al revés.

7. Relegar la relación. En los inicios de las relaciones, la persona que es tu pareja ocupa un lugar primordial, pero con el paso del tiempo se corre el riesgo de que esta persona sea relegada en tus intereses y hay otras facetas que reemplazan ese primer lugar. Cuanto más relegues tu relación en la escala de las cuestiones importantes de tu vida, más mermada se verá la relación. Por eso, si estás enamorado y buscas prolongar la relación con esa persona, dale la importancia que tiene en tu vida. Esto no quiere decir que dejes de lado otros aspectos, como el trabajo o tu vida social, pero sí significa que debes compaginar de manera coherente, atendiendo a todo ello según el orden de importancia para ti.

8. Criticar. Las críticas, además de que van creciendo con el tiempo en tono y maneras una vez que aparecen en la relación, son destructivas. Nadie soporta prolongadamente que le digan todo lo malo que tiene como persona. Una cosa es ser constructivo y trata de ayudar a mejorar como persona y como relación, y otra bien distinto es generar sensación de invalidez o inutilidad. Para esto se debe tener tacto y saber expresarse, además de saber escoger los momentos para hacerlo. Pero por encima de todo, a nadie le gusta que le critiquen asiduamente.

9. No ser agradecido. No valorar lo que cada uno hace y aporta en a relación es también sumamente destructivo. Esto, al igual que las críticas, puede ir creciendo exponencialmente en una relación. Ese crecimiento podrá acabar con cualquier vínculo. Hay que saber respetar, porque generalmente, aunque el resultado de una acción o acto quizás no haya sido el mejor, las intenciones suelen tener un fondo posisito. Eso hay que saber reconocerlo y no relegarlo. Las personas adultas no necesitan ser educadas y reprochadas como menores de edad. Se trata de ayudar a mejorar, pero reconociendo cada esfuerzo o voluntad por tratar de hacerlo.

10. Engañar. Cuando nacen las mentiras, una va detrás de otra y esto se transforma en costumbre. Si es así, antes o después pasará una factura. Esto es como la bola nieve, que va creciendo y llegados a un punto es imposible de frenar. Antes de mentir o engañar, trata de ser comprendido mediante el diálogo. Así podrás poner remedio antes de recurrir a las mentiras o los engaños. Engañar a tu pareja verdaderamente es engañarte a ti mismo. Si no estás a gusto con lo que vives, mejor apartaros, porque si no, os acabaréis haciendo mucho daño. Si uno quiere ser respetado, ha de respetar.

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