¿Quieres saber por qué sí puedes (y debes) comer chocolate a diario?

En la cultura contemporánea, que apuesta por la salud física y mental a través de la alimentación, el chocolate es un producto que ha ido ganando en cuanto a connotaciones negativas. ¿Quien no ha escuchado eso del que el chocolate es un pecado? Es cierto que la mayoría de los chocolates que ofrece el mercado, debido a su composición, puede conducir a la obesidad, un problema que también se achaca a la sociedad actual. Pero no sucede lo mismo con todos los chocolates. De hecho, aquí vamos a mostrar la cara menos conocida, los beneficios del chocolate.

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Sabemos del chocolate que al ingerirlo puede levantar el ánimo gracias a su poder estimulante. Por supuesto, el agradable sabor es otra de sus virtudes, como también es su poder como afrodisíaco. Pero este alimento también cuenta con otros beneficios que son menos conocidos y que hacen que el chocolate pueda llegar a presentarse como imprescindible para el ser humano.

Aunque para alcanzar esa afirmación, para tratar al chocolate como unas vitaminas, la elección es fundamental. En este caso hablamos de un chocolate que esté elaborado con más de un 70 por ciento de cacao. Es el que comúnmente se conoce como chocolate negro.

Los beneficios menos conocidos del chocolate

– Favorece el cuidado de la piel. Al igual que las propiedades anteriormente citadas que se atribuyen al chocolate han sido científicamente probadas, también se ha demostrado que el chocolate que posee un elevado contenido de antioxidantes, gracias a ellos la piel de quien lo consume se vuelve más hidratada y suave. Esto hace que esa piel, además, se vuelva más resistente contra enfermedades o quemaduras, como por ejemplo las producidas por el sol.

Esta afirmación la ampara la plataforma European Journal of Nutrition. Esta asociación llevó a cabo una investigación tras la cual se concluyó que el consumo frecuente y controlado de cacao a lo largo de doce semanas hace que se reduzca la pérdida de hidratación de la piel un 25 por ciento. Otro estudio realizado por esta sociedad consistió en separar dos grupos de mujeres, a los cuales se les suministró chocolate blanco y negro, respectivamente, durante doce semanas. Aquellas mujeres que consumieron chocolate negro estaban la mitad de expuestas a sufrir quemaduras solares que el grupo de mujeres que comió el chocolate blanco.

– Protege los dientes. Sí, aunque no te lo puedas creer, el chocolate protege los dientes. El problema son las chocolatinas comunes, repletas de azúcar, porque es el azúcar el que daña los dientes. El cacao, por contra, los protege, ya que las cascaras de los granos de cacao poseen compuestos antibacterianos que protegen de la creación de la placa y las películas en las que se alojan las bacterias para causar después las caries.

Este apartado también se ha contrastado mediante la investigación de habitantes indígenas. Después de cuatro días sin asearse ni cepillarse los dientes, todos ellos realizaron un enjuague bucal con una base de cacao. Gracias a ello, consiguieron reducir la placa aparecida en esos cuatro días hasta la mitad. Además, se eliminaron una quinta parte de las bacterias.

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– Quita las ganas de comer. El cacao es una elevada fuente de fibra y proteínas. Por ejemplo, lo que puede ser una barra de chocolate negro, puede contener alrededor de 5 gramos de fibra y 10 de proteínas. En el caso de una cucharada de cacao, la proporción sería de unos 4 gramos de fibra y 1 de proteínas. Tanto la fibra como las proteínas son conocidas por sus poderes saciantes, por lo que ese elevado contenido del cacao hace que éste sea saciante. Y este efecto puede llegar a conseguirse incluso solamente oliendo el chocolate.

Mejora la capacidad de concentración. Gracias a las resonancias magnéticas se ha podido determinar que el consumo de chocolate favorece la circulación de la sangre en el cerebro, de modo que comiendo chocolate se puede concluir que se potencia la capacidad de concentración. O sea que ese dicho que existe entre los estudiantes de que comiendo chocolate se saca más provecho al tiempo de estudio es cierto. Comer racionadamente chocolate negro durante unos días puede ayudar a desarrollar tareas concretas que exijan de una gran capacidad cognitiva.

Combate la ansiedad. En una situación de estrés,el consumo de cacao puede ayudar a reducir los niveles de cortisol, que es una hormona que propicia que la grasa se acumule en la zona visceral o abdominal. Esto quiere decir que la grasa se va acumulando en determinadas zonas, como puede ser alrededor de los órganos, y esto conlleva a un incremento de las posibilidades de padecer un derrame cerebral, depresiones o enfermedades asociadas al corazón. Y es que el cacao, entre otras virtudes, cuenta con la facultad de ayudar a reducir los niveles de ansiedad.

Cuida el corazón. El cacao posee cantidad de componentes antiinflamatorios y esto tiene una influencia directa sobre los niveles de riesgo de aparición de enfermedades o problemas cardiovasculares. En este sentido, el cacao ayuda a prevenir la inflamación vascular y favorece el flujo sanguíneo. Y es que el chocolate se ha tratado en ocasiones como perjudicial para el corazón por su elevado contenido el manteca de cacao, la cual es rica en cuanto a grasas saturadas. Pero en el caso de la manteca de cacao, se trata de una grasa provechosa. No en vano, proporcionalmente, un tercio de la manteca de cacao es ácido esteárico, que al ser filtrado por el hígado se convierte en una grasa monoinsaturada, como es el caso del ácido oleico, un tipo de ácido que reduce los niveles de colesterol que se considera malo, el LDL, mientras que incrementa la cantidad del colesterol bueno, el HDL.

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Potencia la energía y previene el dolor. El cacao posee dos tipos de antioxidantes, como son las epicatequinas y las catequinas, que ejercen influencia sobre los músculos, para que estos absorban aquellos nutrientes que generan la energía que se puede emplear posteriormente en la práctica de una actividad física o que nos permite llevar a cabo las tareas cotidianas. Esos antioxidantes, por tanto, combaten la fatiga. Asimismo, los citados antiinflamatorios del cacao permiten que se reduzca la sensación de dolor, como puede ser el producido por unas agujetas.

Lógicamente, la ingesta masiva de chocolate o de cacao no multiplica los beneficios aquí citados, sino que de lo que se trata es de consumir en medidas adecuadas, con asiduidad, pero en pequeñas cantidades, sin abusar. Citar que al consumir el chocolate negro o el cacao, es más apropiado dejar derretir la porción en la boca, en lugar de masticarlo. Así se potencian los efectos y el cuerpo percibe antes los beneficios. De todos modos, siempre se puede consultar a un nutricionista o especialista que ayude a obtener mayores beneficios a través de la alimentación, puesto que cada persona responde de un modo diferente a los alimentos.

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