Recomendaciones para invertir en bolsa

En esa búsqueda de nuevas vías de obtención de ingresos económicos aparece una opción que es la inversión en bolsa, una alternativa para que tus ahorros crezcan a un modo más rápido y puedas así alcanzar una independencia financiera. Aunque es verdad que es un mundo al que muchas personan tienen temor debido a la desconfianza por lo desconocido. No es un ámbito sencillo, pero sí puede resultar fructífero. Por eso, en este artículo vamos a ofrecerte recomendaciones para invertir en bolsa, para que puedas tratar de incrementar tus ganancias con las mayores garantías de éxito posibles. Estos trucos harán que puedas aumentar tus probabilidades de éxito.

recomendaciones-para-invertir-en-bolsaInvertir el dinero innecesario. Todo el mundo necesita el dinero. El que tiene poco necesita más y el que tiene mucho, ansía más. Pero el primer punto que proponemos para invertir en bolsa de la manera más adecuada trata sobre invertir solamente aquel dinero que no sea imprescindible para nosotros. Esto quiere decir que si dispones de un dinero que no vayas a necesitar a corto y medio plazo, esa es la parte con la que puedes invertir. Comprar y vender acciones es un procedimiento fácil, pero si en este proceso nos vemos obligados a vender las acciones porque necesitamos el dinero, estamos invirtiendo mal, ya que puede ocurrir que el precio por el que vendemos las acciones sea inferior al que pagamos por ellas, y por tanto no obtengamos beneficios, sino al contrario. Es por eso que es imprescindible que el dinero que se invierta tiene que se una cantidad que no vayamos a necesitar.

Preparación. Cuando uno se introduce en un ámbito desconocido y a pesar de ello quiere iniciarse, lo primero es educarse, o sea, formarse sobre la materia para no cometer errores y poder ser más efectivo en cada acción que se lleve a cabo. En el caso de la bolsa, además de estar formado también hay que seguir la actualidad informativa, ya que así tendremos unos datos más precisos para hacer movimientos que resulten más productivos y con menores índices de riesgo. Hay que estar al tanto de los principales índices bursátiles, hay que saber qué compañías cotizan en estos, hay que estar informado sobre si las acciones suben o bajan, hay que estar informado de términos como diversificación o liquidez, etc. A fin de estar educado, puedes acudir a especialistas del sector o formarte como autodidacta. Los manuales son una vía. El caso es que hay que estar informado, porque así tendremos menos riesgo de perder nuestro dinero. Lo mejor es adquirir los conocimientos por uno mismo y no fiarse mucho de lo que dice nuestro entorno, ya que lo que a veces funciona no tiene por qué funcionar siempre. Debes tomar las decisiones por ti mismo, porque si pierdes solo tú serás el responsable de las pérdidas.

El qué y el cuándo. La clave del éxito es comprar barato y vender caro. Parece sencillo, pero no lo es. Por eso, para saber correctamente lo que debemos comprar hay que analizar los valores. Para ello es bueno recurrir a las opiniones de los expertos, las cuales pueden ayudarnos a decidir el qué comprar y el cuándo hacerlo. Aunque en lo que sí coinciden los especialistas es que no se debe invertir una gran cantidad económica en empresas que estén atravesando una situación complicada, porque no gozarán de estabilidad y el índice de riesgo incrementa notablemente. En este sentido, se recomienda apostar la calidad y para ello lo más apropiado es analizar las cuentas trimestrales y anuales de las sociedades cotizadas en el Consejo Nacional del Mercado de Valores. Luego, confía en aquellas que marquen beneficios en lugar de las que sumen pérdidas.

Las variaciones. Hay que ser muy consciente de que al invertir en bolsa se está invirtiendo en renta variable, por tanto, la rentabilidad varía. Por eso, veremos que al invertir hay veces que la variación se da a la baja y en otras se da al alza. Esto depende de noticias que afectan al sector de la compañía en la que invertimos, por eso, como se ha dicho, es importante estar informado de la situación de la empresa en la que invertimos, pero también sobre el sector al que pertenece la empresa, porque todo esto puede provocar variaciones en la rentabilidad de las acciones.

Los beneficios. Para ganar dinero invirtiendo en bolsa hay dos caminos, o con la plusvalía o con los dividendos. La plusvalía es cuando después de haber comprado unas acciones estan suben y las vendes. Esa diferencia entre el precio que pagaste y el precio por el que las estás vendiendo es lo que se denomina plusvalía. Es el margen de los beneficios entre la compra y la venta. Otra opción para obtener beneficios son los dividendos. Los dividendos son la parte proporcional (que la define tu número de acciones) que te corresponde de los beneficios adquiridos por la compañía por la subida del precio de sus acciones. Pero debes de saber que no todas las empresa reparten dividendos. También hay una fórmula que se llama ‘scrip dividend’, que por la que apuestan algunas compañías, que lo que hacen es pagar a los accionistas que han obtenido beneficios mediante los dividendos o con acciones.

Olvídate de hacerte rico. Hay muchísimas personas que se introducen en el mundo de la inversión en bolsa pensando que es una vía rápida para hacerse millonario, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos esto nunca sucede. Pocos son los casos de personas que se han hecho ricas por este cauce que es la bolsa. Por eso, olvídate de ganar grandes cantidades de dinero. Debes pensar que lo más coherente es buscar en la bolsa unos beneficios adicionales para llegar más holgado a fin de mes. Para conseguirlo hay que seguir tres principios fundamentales que debe poseer todo buen inversor, que es acierto, tiempo y disciplina. O sea, hay que ser paciente, no necesitar de la inmediatez del dinero y no dejarse llevar por los impulsos.

Establecer objetivos. La inversión en bolsa no es sencilla, porque una vez que se han comprado las acciones hay que llevar a cabo un seguimiento y control de las mismas. Por eso lo más conveniente es fijarse objetivos. Se trata de definir cuánto estamos dispuestos a perder y, en caso de que se llegue a ese punto, estar dispuesto a vender la acciones para que no aumenten las pérdidas. Igualmente, también es fundamental establecer cuánto queremos ganar, para que si las acciones adquieren el precio fijado, obligarse a venderlas inmediatamente, sin querer especular más. Esto es lo anteriormente se ha reconocido como disciplina. No hay que dejarse llevar por las emociones ni los impulsos.

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