Los trucos para reconocer un buen café

¿Tomamos un café? Esta es una de las frases más típicas de la sociedad actual.

Empleamos esta frase como punto de inicio de una reunión social. Lo que demuestra la importancia cultural que ha adquirido el café en nuestra sociedad.

El café puede ser sinónimo de ocio, de entretenimiento, de conversación, de relax, de energizante… El café es para muchas personas el elemento indispensable de un desayuno. Son millones de personas las que consumen al menos un café al día.

trucos-para-reconocer-un-buen-cafeLa importancia del café, por tanto, es incuestionable. Pero, ¿verdaderamente cuánto sabemos de café? ¿Sabemos cuáles son los factores que determinan su calidad? Pues son aspectos como el origen de procedencia, el proceso de tueste, la manera de cultivarlo, la conservación.. y otros tantos puntos más.

Aquí te exponemos los trucos para reconocer un buen café. Leyendo esto serás capaz de aportar calidad a uno de los elementos imprescindibles de tu vida diaria. Por tanto, ganarás en tu vida diaria.

El sabor

Lógicamente, el sabor es uno de los puntos clave a la hora de considerar bueno un café. Se suele tener la idea de que el café debe ser amargo, aunque en realidad es al revés. Un buen café tiene que tener un sabor equilibrado, y esto quiere decir que no debe de pecar de amargor. Tiene que estar proporcionado. Debe poseer, por encima de todo, un punto de acidez y dulzor equilibrados.

El aroma

Los expertos son capaces de distinguir un café de una elevada calidad o de una baja solamente oliéndolo. Los especialistas cafeteros destacan en este apartado aromas que resultan agradables, como es el caso de los aromas frutales, los florales, los de chocolate, los de frutos secos o los de caramelo, por ejemplo. Los cafés que son considerados de alta calidad no suelen presentar aromas a ceniza, caucho, tierra, carbón o madera, por ejemplo. Suelen ser aromas más sutiles que estos últimos.

El color

Debes saber que el proceso de tueste tiene que ver con el color del café. Contra menos tostado esté el café, más claro será su color. Sucede también a la inversa. Cuanto más tostemos el café, más oscuro será. Lo más recomendale es que el color esté en un término medio, ni poco tostado ni mucho, porque solo así podremos extraer los mejores sabores y aromas.

El tueste

Generalmente nos solemos fijar en las fechas de caducidad de los productos, pero en el caso del café no es la única fecha importante. También hay que prestar atención a la fecha de tueste, porque gracias a este dato podremos saber la frescura del producto, lo cual es imprescindible para que un café pueda ser considerado de elevada calidad.

La taza

La calidad del producto influye sin lugar a dudas en el resultado, pero el cómo se sirve también afecta. Es por eso que la taza donde servimos el café puede afectar al disfrute del consumo del café. En este sentido, lo más apropiado para cafés del tipo capuccino o espresso son las tazas con forma de cono, o conocidas como tazas cónicas, aquellas que son más estrechas por la base. Con estas tazas haremos que el café se deslice por las paredes y a medida que el líquido vaya reduciendo su nivel en la taza irá dejando una crema con un color avellana de manera uniforme. Lo cual resulta agradable.

Si está interesado en ampliar esta información, te recomendamos un libro escrito por Kim Ossenblok que se titula ‘¡Al grano! La guía para comprar, preparar y degustar el mejor café’. Es una guía ideal para los amantes del café y una de las pocas obras sobre este preciado producto que están disponibles en castellano. Cuenta con un lenguaje sencillo y fácil de comprender.

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