Los errores que se cometen en el gimnasio

Los gimnasios tienen más clientes que nunca. Esto es debido a la preocupación que existe en la sociedad actual por mantener el cuerpo sano. Debido a esa voluntad de ganar en calidad de vida, ya sea tonificando el cuerpo o bajando de peso, los gimnasios también se han multiplicado en cuanto a número. Pero debes saber que no todo el mundo consigue que las horas invertidas en esos centros sean del todo productivas. Hay personas que, por diferentes razones, pueden estar perdiendo el tiempo o incluso poniendo en riesgo su salud. Por eso, aquí te mostramos los errores que se cometen en el gimnasio.

como-hacer-ejercicio-correctamenteY es que esos fallos que cometen muchas personas como fruto del desconocimiento o la falta de información hacen que baje la productividad y por tanto, los resultados tarden más en llegar. Puede que incluso no lleguen nunca. Por eso debes conocer cuáles son los errores más frecuentes que se cometen. Para que no hagas lo mismo.

Utilizar la máquina que está libre. El orden de tus ejercicios no los debe marcar la máquina que está libre en cada momento. Debes de mantener un orden y no improvisar. Cuando entras en el gimnasio debes tener claro cuáles van a ser los ejercicios que vas a realizar ese día y en qué orden. Así lograrás que tu tiempo sea más efectivo. En cambio, si eres un desordenado corres el riesgo de cansarte antes y terminar dejando antes el gimnasio.

Usa la máquina que nos resulta más cómoda. Al igual que no debemos de fijarnos en las máquinas solamente porque estén desocupadas, tampoco debemos utilizar siempre las máquinas que nos resultan más fáciles. Porque si lo hacemos, no estaremos exigiendo a nuestro cuerpo. Los entrenamientos deben ser un desafío, no una comodidad. Si buscamos resultados, la actividad que realicemos debe exigir esfuerzo.

No tener objetivos bien definidos. Para comenzar, una vez que se pisa el gimnasio por primera vez debemos definir bien nuestros objetivos. Hay personas que no saben qué es exactamente lo que pretenden, y eso no ayuda a la hora de tratar de alcanzar resultados. Una planificación correcta en base a tus objetivos es lo ideal. Tienes que saber qué buscas concretamente en el gimnasio. Por eso, define cuántos días vas a asistir por semana, el tiempo que vamos a dedicar a cada sesión, cuántos kilos deseas perder… Todo esto es importante. Si no lo tienes claro, si no lo defines correctamente, será muy complicado que obtengas resultados.

Entrenar sin haber comido. Hay personas que están en pleno proceso de adelgazamiento y piensan que no comer ayuda a adelgazar. Incluso, tampoco comen cuando van a realizar ejercicio. Debes saber que la comida es la gasolina del cuerpo, algo totalmente necesario. Si no hay comida, no hay energías. Por eso, antes de realizar ejercicio hay que haber comido. La comida aporta energía, pero también activa el metabolismo y prepara al cuerpo para la actividad. Si vas a hacer ejercicio, debes comer algo ligero, para no llegar con el estómago lleno y sentir pesadumbrez.

No dar importancia a la ropa. La ropa no solo ejerce una función estética, además ayuda a prevenir lesiones y aporta comodidad a la hora de realizar ejercicio. Por eso debemos de tener una ropa cómoda que no nos distraiga porque tengamos que reajustarla todo el rato. La ropa puede llegar a mermar tu trabajo y hacerte restar eficacia. En este sentido, un ejemplo puede ser el calzado. Un mal calzado puede traer consecuencias en forma de lesiones.

No recurrir a los entrenadores. Si nunca has pisado un gimnasio, es probable que no sepas ni cómo ni cuánto debes hacer de ejercicio para no dañarte y hacer que el tiempo invertido sea eficiente. Por eso, lo más apropiado es acudir donde un entrenador para que te fije unas pautas. Así sacarás el máximo partido al tiempo que inviertes y obtendrás antes los resultados deseados. Aquellos que no quieren ningún tipo de asistencia son más propensos a abandonar el gimnasio, porque tardarán más en alcanzar los resultados pretendidos. Puede que estos incluso nunca lleguen y antes ocurra algún tipo de lesión. Ten en cuenta que, por ejemplo, mantener posturas correctas con las máquinas es imprescindible para evitar lesiones.

Mantener la rutina. Esto es lo mismo que el caso anterior. Hay personas que mantienen siempre la misma rutina precisamente por no preguntar a un entrenador, que es la persona más apropiada para trazar un plan de entrenamiento. Este plan generalmente evita las rutinas. Ten en cuenta que a medida que te vas entrenando, es bueno introducir variaciones para que tu cuerpo siga respondiendo y evolucionando ante los ejercicios. Si mantienes la rutina corres el riesgo de estancarte.

Exceso de descanso. Los descansos son tan importantes como las horas de ejercicio. De hecho, los músculo, por ejemplo, se hincha en los tiempos de descanso. El descanso siempre debe ir acorde a la cantidad de ejercicio que se lleva a cabo. Los descansos son imprescindibles para evolucionar. Se recomienda regresar a la actividad cuando las pulsaciones han bajado al 60%. O sea, sobreexplotarse no es adecuado, porque se multiplican los riesgos de padecer lesiones.

No organizar los descansos. Como se ha comentado en alguno de los puntos anteriores, los descansos son iguales de importantes que el ejercicio. Por eso, acudir todos los días de la semana al gimnasio no es saludable. Se incrementan los riesgos de sufrir una posible lesión porque se estarán sobrecargando en exceso el cuerpo. Además, si no le damos descanso a nuestro cuerpo, afrontaremos el siguiente entrenamiento faltos de fuerzas. Y ya sabes que la energía es imprescindible para rendir al máximo. Puede darte un par de días de descanso a la semana y dedicarlos a estiramientos o ejercicios que no sean muy exigentes, como caminar relajádamente.

Comenzar sin calentar el cuerpo. El tiempo que hay que dedicar al calentamiento es tan importante o más que el que vamos a dedicar al ejercicio. Si no calientas, esto quiere decir realizar estiramientos de todas las zonas del cuerpo que vayamos a ejercitar en el gimnasio, corres riesgo de sufrir lesiones. En caso de que las padezcas, te verás obligado a detener tus entrenamientos, por lo que no avanzarás en tus objetivos. Esa preparación previa no solo es física, sino también mental. Se trata de predisponer el cuerpo para la actividad. Diez minutos pueden ser suficientes para este apartado.

No estirar al acabar el ejercicio. Hemos dicho que es imprescindible calentar antes de comenzar la actividad para preparar el cuerpo. Bien, pues ahora de lo que hablamos es de estirar una vez finalizada la sesión de entrenamiento, porque de este modo estaremos preparando el cuerpo para el descanso. Los estiramientos una vez acabada la actividad son fundamentales porque evitarán los agarrotamientos y, por ende, las lesiones. Si estiramos nuestros músculos estaremos favoreciendo el descanso y, por tanto, la recuperación. Así podremos afrontar con mayor efectividad el próximo entrenamiento.

errores-al-ir-al-gimnasioRealizar ejercicio aeróbico para perder peso. Hay muchas personas que creen que dedicar mucho tiempo a los ejercicios aeróbicos nos hará perder peso más rápido. Pero lo cierto es que para bajar de peso lo más adecuado son los entrenamientos que combinan diferentes tipos de ejercicios. Esto quiere decir que hay que combinar el ejercicio aeróbico con el cardiovascular. Por es lo más apropiado son los circuitos que comprenden distintos tipos de ejercicios. Con esta rutina podrás ganar agilidad y así conseguir mayores resultados.

Usar el teléfono móvil. La sociedad actual vive una ‘móvildependencia’. Cuando visites el gimnasio, olvida el teléfono móvil mientras estés realizando ejercicio. Déjalo en casa o en tu taquilla, porque si estás pendiente de él, perderás concentración y estarás haciendo que baje tu productividad. Además, si no dejas de utilizarlo, además de perder concentración estarás propiciando que los tiempos de descanso sean más amplios de lo necesario. Asimismo, el dispositivo móvil puede resultar molesto para el resto de personas que se encuentra en el gimnasio. Puede resultar molesto estar escuchando conversaciones ajenas o ruidos de teléfono. Recuerda que no estás solo en el gimnasio.

Distraerse. Hemos hablado de los celulares porque es un caso muy común, pero hay otros elementros que pueden distraerte en los entrenamientos. Puede ser el caso de una pantalla de televisión o un libro. Cuando esté entrenando no debes distraerte, porque si lo haces estás provocando que tu dedicación no será eficiente. Por eso debes tratar de evitar aquellos elementos que te dispersen de lo que realmente estás haciendo, que es ir a entrenar.

Entrenar en exceso. Si el descanso es imprescindible, también lo es no sobrepasarse entrenando. Si lo que deseas son resultados, no creas que entrenando en exceso los conseguirás. Las sesiones no deben superar la hora y media, porque a partir de ese momento el cuerpo estará demasiado desgastado y los resultados apenas llegarán. Por eso debes tener control sobre ti mismo y no dejarte llevar por las ganas o las prisas. Para alcanzar resultados debes ir paso a paso y sin saltarte pasos del proceso. Por eso es bueno una planifación que nos mantenga con un control sobre nuestra actividad.

No cuidar la alimentación. Si piensa que porque estés haciendo ejercicio puedes comer de todo y en las cantidades que te apetezca, estás equivocado. Si lo que buscas es obtener resultados en base a tu entrenamiento, lo ideal es cuidar tu alimentación. Al igual que el ejercicio o la alimentación, la alimentación es una parte fundamental a la hora de conseguir nuestras metas. Como se ha dicho anteriormente, la comida es la gasolina que necesita nuestro cuerpo. Si comes en poco, en exceso o mal, estarás aportando una gasolina de baja calidad a tu cuerpo.

Emplear el sudor como indicador. Existe la falsa creencia de que contra más sudemos, más calorías estaremos bajando. El sudor debe ir acorde a nuestra actividad. Sudar demasiado como consecuencia del sobreesfuerzo o por la utilización de demasiadas prendas no es saludable. No hay que utilizar el sudor como un indicador de nuestra actividad.

Ingerir bebidas energéticas. Hay que tener cuidado con los productos que se venden específicamente para los deportistas. Las bebidas energéticas, consumidas de manera abusiva, pueden ser contraproducentes, porque puede que estemos aportando al cuerpo más componentes de los que necesita. Por ejemplo, muchas de estas bebidas contienen un alto índice de azúcar que pueden causar problemas gastrointestinales. Por eso, es bueno decantarse por el agua. Con ella no correremos esos riesgos y estaremos hidratando el cuerpo correctamente.

No hidratarse. Cuando estamos en el gimnasio, debemos tener en cuenta que estamos perdiendo líquidos. Por eso, si no queremos que nuestra actividad se vea mermada por la falta de líquidos, lo más aconsejable es tener a mano una botella de agua para hidratarse cada cierto tiempo.

errores que se cometen en el gimnasioUsar el gimnasio para socializar. Estamos de acuerdo en que en un gimnasio se puede conocer a gente con las mismas inquietudes que tú, pero el gimnasio no es el mejor lugar para socializar. Porque si inviertes parte de tu tiempo destinado al ejercicio a socializar, estarás descendiendo tu productividad y tirando el dinero a la basura. Primero termina con tu rutina de ejercicios y luego ya tendrás tiempo para poder socializar. Pero focalízate en los motivos por los que acudes al gimnasio y evita los elementos distorsionadores.

Confiar en el panel de calorías. Las máquinas más sofisticadas pueden aportarte datos sobre las calorías que estás consumiendo, pero ten en cuenta que esa máquina puede estar ofreciéndote datos equivocados. Por eso, lo más interesante es poder contar con un monitor particular que te vaya dando datos concisos. Si solo tomas como referencia los datos arrojados por las máquinas, tus entrenamientos pueden estar condicionados por malas referencias. Esto hará que descienda tu productividad.

No tener en cuenta la distancia hasta el gimnasio. Una de las principales decisiones que hay que tomar cuando se decide asistir a un gimnasio es elegir cuál será el nuestro. Existe quien solamente tiene en cuenta cuál es el gimnasio que está de moda o cuál es el más moderno, pero lo cierto es que es incluso más importante decantarse por aquel que esté más próximo a nuestro domicilio, porque así perderemos menos tiempo al acudir y nos dará menos pereza acercarnos. Si está cerca, es más probable que asistas más veces y te cueste menos esfuerzo.

Exceso de motivación. Acudir al gimnasio mentalizado es positivo, pero no dejes que tu motivación te venza. Debes guiarte por una planificación, no por tu motivación. Si dejas que te conduzca esa motivación, corres el riesgo de sufrir sobreesfuerzo, cansarte antes y como consecuencia no terminar tu plan, el que te se presentaba como el mejor camino para conseguir tus metas. Por eso, lo ideal es tener claro cuál es nuestro objetivo cada día que entras al gimnasio y tratar de que sean metas posibles, factibles.

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